Eso parece ser lo que el gobierno Colombiano intenta decirnos.

Hoy leí la noticia, a partir de Agosto servicios digitales como Spotify y Netflix tendrán que pagar el IVA, un impuesto que aporta su granito de arena a la caótica corrupción en la que el país está sumergido. Todos sabemos donde va a parar esa platica.

Pero eso no importa, “death and taxes!” como bien nos enseñaron los gringos.

Mi verdadero problema con esta medida es que explican que “se da para impulsar el comercio nacional.” Pero, a ver, ¿cuales son las alternativas a Spotify y Netflix en Colombia?

Los Netflix y Spotify colombianos tienen innumerables sucursales a largo del país. Sí, son todos esos puntos de venta callejeros (generalmente en un andén), hay al menos un par en cada pueblo y se encuentran por centenas en las ciudades, no hay algoritmo y el contenido (o la mercancía) está seleccionado por un “emprendedor del cine” que hace lo que tiene que hacer para sobrevivir.

Y es que me preugnto: ¿aún existen las tiendas de música en Colombia?

Hace un par de semanas estuve en Medellín para disfrutar de Record Store Day, un día antes de asistir al evento que lucha por perseverar la tangibilidad de la música, estuve en uno de los almacénes Exito de la ciudad. Busqué hasta cansarme la sección de música y lo único remotamente parecido que vi fueron docenas de copias empolvadas del último disco de Carlos Vives en una estantería evidentemente olvidada. Cuando pregunté a uno de los asesores de la tienda sobre la sección de música, su respuesta fue “ya no existe”.

Entonces lo que nos queda es apoyar la piratería en las calles o la corrupción con los impuestos. A escoger.