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Drogas, tragedias y música Gospel

¿Que hace que un disco sea Gospel? ¿La letra o la estética? Tres sabores de gospel en tres discos sobre drogas, tragedias y pasión. Una letanía, una blasfemia y una ofrenda.

Tengo pasión, dulce señor
Y no desaparecerá
La tengo todos los días, Señor
Seguro como que el sol sale cada dia.

Esas no son palabras tomadas de un himno Cristiano. Es la letra de Take Me to The Other Side, canción que abre el álbum The Perfect Prescription de Spacemen 3; una banda de drogadictos ingleses que describía su arte y su proceso creativo como “drogándonos para hacer música para drogarnos” (o “taking drugs to make music to take drugs to”), y cuyo único evangelio eran las canciones de The Velvet Underground.

Asociar este puñado de yonquis con el cristianismo puede sonar descabellado. Sin embargo, en este disco emergen como artesanos de un Rock espiritual que evoca la belleza de las tradicionales armonías a cuatro voces (en Feel So Good) para luego gritar “pondremos amor en nuestras venas” (en Things’ll Never Be the Same). Ese amor es el catalizador de esta experiencia religiosa. Porque muchos buscan a Jesús en la iglesia y otros simplemente lo encuentran.

Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque Dios se lo llevó. — Génesis 5:24.

Su acto de contrición es imperfecto, porque Walkin’ With Jesus (Caminando con Jesús) es una admisión de culpa que deja en evidencia que aún no están listos para arrepentirse.

Entonces escucha dulce Señor, perdona mis pecados Porque no puedo soportar esta vida sin todas estas cosas Sabes que he hecho mal Pero he encontrado el cielo en la tierra Sabes que he hecho mal Pero podría haberme hecho peor

Esta conversación se extiende en Ode to Street Hassle, un tributo a la opera rock de Lou Reed de 1978, que conserva la estructura pero carece del erotismo, la tragedia y perversión retratada en la original. Lo que era una canción sobre una sobredosis de heroína e indiferencia ante la muerte, es ahora una sincera conversación con Jesús.

Y mientras estábamos sentados hablando, Jesús se volvió para decirme “Mejor aprende a amar esta vida, porque hay cosas
Hay cosas que son difíciles de ver”

Él dijo: “Te he dado la tentación, pero estas cosas, estas cosas tienen que ser”

Estas canciones se perciben espirituales, entre otras cosas, por la forma en que el vocalista expresa emociones, es una actuación que se siente sagrada y profundamente personal. Para algunos, el cristianismo sazonado con drogas en The Perfect Prescription es blasfemo, pero estas guitarras cautivan con su brillo de ensueño y el órgano lo transforma todo en una ceremonia litúrgica. La verdad es que hay más espiritualidad aquí que en discos enteros de música ampliamente considerada “gospel.”

Porque si hay quien insista en que The Perfect Prescription no es gospel, acordemos entonces que es esta una letanía hecha Rock.

El Templo del Pueblo (People’s Temple) era una denominación cristiana de Estados Unidos dirigida por el reverendo Jim Jones. En 1973, el coro del Templo del Pueblo lanzó un LP de gospel titulado “He’s Able” (El es capaz). Y en 1978 Jones trasladó su congregación de cientos de personas a Guyana, donde pretendían construir una utópica sociedad cristiana: Jonestown. El resultado fue un suicidio en masa con más de 900 personas muertas por beber cianuro que el reverendo les dio.

Ese álbum de música cristiana, con canciones en el “acorde de la vida” y esa aterradora tragedia serían la inspiración para Death in June, que en 1992 lanzaría el disco But, What Ends When the Symbols Shatter? incluyendo en este cuatro covers o re-interpretaciones de canciones incluidas en el disco del Templo del Pueblo, un blasfemo collage ideas y texturas contradictorias: Horror Gospel.

El comentario de Death In June es He’s Disabled (Él no es capaz), en estas 4 re-interpretaciones no solo hicieron pequeñas modificaciones en las palabras de las versiones originales, a la luz de los eventos de la masacre, los arreglos se tornan oscuros, dando vida a escenarios sombríos, de desilusión y dolor, al tiempo que conservan el sentido de adoración y santidad expuesto en las jubilosas y reconfortantes armonías del coro. Pero es tal vez la re-interpretación de “Black Baby” lo que resulta más atrevido, una alegre y optimista canción de cuna que en “Little Black Angel” se convierte en una balada sobre un ángel oscuro.

Mi pequeño ángel negro a medida que pasan los años
Quiero que vueles con las alas en alto
Quiero que vivas por el código de justicia
Quiero que quemes el camino de la libertad

Podríamos decir que Death in June logró una hazaña al convertir canciones que adoraban a Dios, en alabanzas a Satanás. ¿Son ellos los fundadores del dark side del Gospel?

Cuando Larry Norman lanzó su primer álbum a finales de los año 60, se enfrentó a un problema: su música era demasiado cristiana para los no cristianos y demasiado no cristiana para los cristianos. No lo querían en la radio, y no lo querían en la iglesia. En 1972 lanzó una canción seminal titulada Why Should the Devil Have All the Good Music? en la que se dirigió al juicio que recibió de las iglesias por “dañar la imagen de la música gospel”.

No hay nada malo en lo que toco
Pero si tienes una explicación dímelo a la cara
¿Por qué debería el diablo tener toda la buena música?
Jesús es la roca y se llevó mis lamentos lejos

Norman continuó con su Gospel Rock y eventualmente se convertiría en uno de los músicos cristianos más influyentes.

Exactamente una década después, The 77’s (Seventy Sevens) enfrentaría la misma crítica cuando lanzaron Ping Pong Over the Abyss. Estos muchachos estaban tocando Punk Rock y Heavy Blues en las iglesias cristianas, hasta que finalmente se les prohibió tocar en ellas. Pero en medio del ruido de sus guitarras su mensaje era claro:

Deja
La forma en la que vives
Devuelve
Todo lo que se te ha dado
Regresa
Al Señor y todo te será perdonado

Los Seventy Sevens eran la encarnación del Rock Cristiano, uno que realmente sacudía los cimientos de las iglesias y los cuerpos de sus feligreses, mientras se mantenían apasionados y fieles a sus creencias. En 1986, la banda lanzó un ambicioso álbum homónimo, las expectativas eran altas para este, y con razón, Seventy Sevens no es solo el mejor álbum cristiano de todos los tiempos, es también uno de los mejores discos de los años 80. Una joya olvidada principalmente porque no encaja. Demasiado cristiano para la radio y demasiado secular para los cristianos.

Abril 12, 2020

Andrés Cárdenas


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